La revista “Monthly Review” hizo la crítica del libro “Después del capitalismo: democracia económica en acción”

Monthly Review

“Es el sistema, estúpido:
La crisis estructural y la necesidad de alternativas al capitalismo”

por Hans Despain – traducido por Eugenio Mendoza

Hans G. Despain es catedrático de economía política en la Facultad del Nichols College, donde es el titular del Departamento de Economía.

El jueves 13 de diciembre de 2012, el periódico The Guardian dio a conocer que la Reina Elizabeth por fin había recibido una respuesta a su pregunta – “¿Nadie vio que esto venía?”- en relación a la crisis financiera del 2008. 1 Mientras visitaba el Banco de Inglaterra, Sujit Kapadia, uno de los economistas del Banco, le informó a Su Majestad que las crisis financieras son un poco como los terremotos y las pandemias: raras y difíciles de predecir. Sin duda una impresionante respuesta. Brillante por su vaguedad, falsedad y torpe visión.

"Despues del capitalismo: democracia económica en acción" por Dada MaheshvaranandaSin embargo, Kapadia simplemente está equivocado por no explicar que muchos economistas, financieros y autoridades reguladoras anticiparon y predijeron el colapso financiero. 2 Adicionalmente, las metáforas sobre desastres naturales llevan por explicaciones equivocadas. Las crisis financieras no son eventos inevitables, sino fenómenos contingentes, históricos y creados por el hombre.

Su Majestad había preguntado: “¿Nadie vio que esto venía?” Quizá pudo haberse preguntado tres preguntas adicionales: ¿Hay alguien que vea el sufrimiento y de las injusticias socioeconómicas del capitalismo financiero oligopólico? ¿No hay nadie que vea que los problemas son estructurales y sistémicos? Y ¿ No hay alguna alternativa a un sistema que genera una continua “crisis cuádruple” en lo socioeconómico, político, ambiental y personal/psicológica? 3

El saber convencional se expresa: “No Hay Alternativa”, o NOHA. Por esta razón la mayoría de los norteamericanos automáticamente aceptan las relaciones sociales capitalistas y, como Sísifo, resignados a desempeñar tareas eternas mientras soportamos las “interminables” crisis cuádruples generadas por un sistema patológico.

El aspecto más extraordinario que tiene que ver con la ausencia de una alternativa es que es una falacia. El sistema capitalista en sí mismo debe ser transformado. Para colocarlo en un lema: Capitalismo No Es Alternativa, o CANOESA.

Cuatro libros recientes proporcionan visiones alternativas radicales y prácticas para tanto el lugar de trabajo como para la economía desde una perspectiva más general. Democracy at Work: A Cure for Capitalism por Richard Wolff (2012), After Capitalism por David Schweickart (2011), America Beyond Capitalism: Reclaiming Our Wealth, Our Liberty, and Our Democracy por Gar Alperovitz (2011), y Después del capitalismo: democracia económica en acción por Dada Maheshvarananda (2012). Un aspecto importante que comparten cada uno de estos libros es que fueron ya sea escritos, ampliados o editados nuevamente como consecuencia de la crisis del 2008 y del movimiento de los indignados de 2011. Los cuatro libros proporcionan invitaciones a la acción altamente prácticas que son capaces de transformar la economía y democratizar el lugar de trabajo.

Antes de empezar con la descripción de este trabajo inspirador y emocionante se deben resaltar dos puntos. En primer lugar, estos cuatro libros son solamente la punta del iceberg de una sociedad alternativa y el enfocarse en ellos específicamente es solamente una forma de darle descanso a la concepción equivocada de NOHA y la asertividad de CANOESA. En segundo lugar, la literatura sobre CANOESA siempre ha implicado desacuerdos y debate, pero desafortunadamente, ninguno de los cuatro autores proporciona otros modelos alternativos al CANOESA aparte de su particular preferido. La intención aquí es proporcionar una visión general sobre la existencia de respuestas altamente innovadoras y prácticas al colapso económico y las protestas subsecuentes. Estos últimos cuatro años turbulentos son solamente el inicio de una era revolucionaria de transformación que se aleja del capitalismo. Cada uno de estos libros está muy bien escrito, argumentado y razonado, todos ellos ofrecen modelos prácticos de CANOESA.

Alperovitz resalta el hecho de que en el capitalismo hay un “déficit democrático”. 4 En los EE.UU. se proclama que hay democracia en el ámbito político. Pero una vez que un individuo entra en el ámbito económico –cuando entramos en el ambiente de trabajo típico– la democracia es abandonada y el totalitarismo ejerce supremacía. Aun dentro del ambiente político, la centralización del poder y los grupos de presión han puesto en peligro cualquier sentido de un proceso democrático y los ciudadanos casi no tienen voz en el gobierno. 5 Wolff nos recuerda que la democracia es inconsistente con la producción de un valor agregado en el capitalismo y la motivación por la ganancia.6 Tanto Schweickart como Maheshvarananda sostienen que la democracia no es posible en las relaciones de trabajo capitalistas ni en mercados financieros bajo la hegemonía de empresas oligopólicas financieras.7 Por tanto, no existe solamente un “déficit democrático” sino una “contradicción democrática” al interior del modo de producción capitalista.

Todos estos autores también resaltan las patologías sociales generadas por el capitalismo. Por ejemplo, en los EE.UU. uno de cuatro trabajadores son ocupados en empleos de bajo salario sin prestaciones, ni atención médica, jubilación, días pagados por enfermedad o permiso por atención a la familia. Uno de cada dos trabajadores gana menos de $25.000 USD por año.

Cada uno de estos autores señala que los procesos de concentración y centralización generan no solamente desigualdad masiva en el ingreso y la riqueza, sino que además en las oportunidades, la educación y la calidad de vida. Además, la desigualdad económica ha generado desigualdad política y ha dado lugar al surgimiento de niveles y formas nocivas de prácticas políticas, negocios depredadores, formas tóxicas de búsqueda de la ganancia y el surgimiento de un Estado Depredador. 8

La mayoría de las inversiones en el capitalismo contemporáneo son altamente especulativas y de corto plazo, más que productivas y de largo plazo. La deuda es eterna. Adicionalmente, existe una fuerte tendencia en la producción capitalista ya sea de ignorar o de explotar el medio ambiente natural.

Wolff, Schweickart, Alperovitz y Maheshvarananda presentan cada uno señalamientos prácticos y detallados para la democratización del lugar de trabajo en EE.UU. Todos ellos proporcionan modelos alternativos a las patologías socioeconómicas que constituyen la ontología del capitalismo. Estos cuatro modelos alternativos no son incompatibles entre sí, más bien se complementan en gran medida.

En las partes 1 y 2 de su libro, Wolff detalla las crisis históricas perpetuas del desarrollo capitalista y la contradictoria acción del gobierno a raíz de la crisis de 2008. En la tercera parte, Wolff argumenta que la “cura” radica en las empresas auto gestionadas por los trabajadores. Wolff describe cómo estas empresas trabajarían desde dentro y se acomodarían en las economías de mercado en lo particular y en la sociedad moderna en lo general. Explica cómo amplían la democracia y dan mucho mayor control a los trabajadores, autoeficacia y responsabilidad a sus vidas. Finalmente, proporciona una estrategia política muy práctica para ayudar al nacimiento de estas empresas.

El libro de Schewickart puede ser el de mayor impacto por su combinación de practicidad, crítica al NOHA, opinión sobre CANOESA y accesibilidad a la gente común. De acuerdo con Schewickart, debido a las fallas del capitalismo (esto es CANOESA), los “contraproyectos” están siempre manifiestos como un “desafío al capitalismo”. 9

Schewickart ofrece una crítica moral y ética del capitalismo junto a la presentación de los efectos socioeconómicos negativos que las dinámicas y las tendencias de tipo legal producen en los seres humanos dentro del sistema con la forma de desigualdad, desempleo, exceso de trabajo, pobreza, inestabilidad económica y degradación del medio ambiente. Schweickart argumenta que su modelo alternativo a CANOESA constituye la “Democracia Económica”, apoya los lugares de trabajo que son “auto gestionados por los trabajadores”, ofrece control social de la inversión con ahorros socialistas y asociaciones de préstamos y visualiza al gobierno como al “último recurso para generar empleo”.

Scheweickart sostiene que su modelo es plenamente capaz de superar los problemas éticos y morales del capitalismo, asimismo los efectos económicos negativos de sus dinámicas. Para Scheweickart los “contraproyectos” del capitalismo son prueba histórica del fracaso del capitalismo. En las últimas páginas, demuestra que su “contraproyecto” no es utópico sino un resultado histórico práctico de los errores del capitalismo y CANOESA.

Alperovitz entiende al capitalismo y a los oligopolios “demasiado grandes para caer” y “demasiado grandes para tener éxito” como inadecuados para satisfacer las necesidades de la mayoría de la gente. Para él, CANOESA es la realidad social para la mayoría de la gente. Sin embargo, está menos interesado que Wolff y Schweickart en detallar los hechos históricos del fracaso del capitalismo, y mucho más interesado en demostrar cómo los norteamericanos están reaccionando al fracaso. Alperovitz cree que debido al estancamiento político, de modo que el sistema ni se“reforma” ni se“colapsa” en crisis, hay una revolución (potencial) en marcha, en el surgimiento de las “empresas propiedad de los trabajadores”. Él considera el impacto económico y la capacidad política de estas iniciativas y explica cómo estas empresas propiedad de trabajadores cambian la vida de los trabajadores, democratizan a las comunidades, mejora el medio ambiente y promueve sustentabilidad ecológica.

En EE.UU. hay 29.000 cooperativas y la Asociación Nacional de Empresas Cooperativas dice que da empleo a más de dos millones de personas, tienen activos de más de tres billones de USD y generan 500 millardos en ganancias, y pagan 75 millardos en salarios y prestaciones. Además, hay cientos de empresas propiedad de los trabajadores, de manera semejante a la Coorporación Mondragón en España, que surgen como alternativas viables a las empresas jerárquicas, antidemocráticas, de control oligopólico y capitalistas.

Alperovitz urge a que adoptemos y alimentemos estas empresas para ayudar a “reconstruir” una “riqueza común plural” sobre las bases de empresas más pequeñas y más orientadas a lo humano. Él mantiene que tienen el potencial de renovar un sentido de comunidad y cree que demuestran que el proceso de producción y actividad de la “empresa” puede ser beneficiosa para los trabajadores y la comunidad. Finalmente, las empresas propiedad de los trabajadores generan valores de cooperación, responsabilidad comunitaria y ética social, de manera adicional al orgullo, logro y valía personal.

Maheshvarananda en su libro señala los fracasos y las patologías de un capitalismo “corporativo multinacional”. Argumenta que la economía de la teoría de la utilización progresiva de los recursos, Prout [de las siglas en inglés de Progressive Utilization Theory], de Prabhat Ranjan Sarkar ya existe como una bien desarrollada alternativa al capitalismo y al socialismo de estado. Prout tiene similitudes importantes con el marxismo y con la economía participativa, pero su base filosófica real está en el Tantra Yoga, con influencia en el hinduismo, taoísmo y budismo (especialmente Zen).

Los principios económicos de Prout son: (1) todos los ciudadanos merecen en mínimo de requerimientos de vida en comida, vivienda, vestido, atención médica y educación; (2) el empleo está garantizado; (3) se debe promover el uso progresivo de la ciencia y la tecnología y una institución federal orientada a la investigación; (4) el sistema político federal debe incluir panificación descentralizada a nivel de la economía local, con desarrollo equilibrado de lo que es necesario para los ciudadanos de la localidad; (5) un sistema económico de tras niveles que apoye los negocios pequeños de propiedad privada, los negocios de propiedad cooperativa medianos y grandes y deben crearse grandes industrias de administración estatal; (6) economías locales “autosuficientes descentralizadas” deben ser maximizadas; y (7) crucial para Prout, son las empresas de propiedad cooperativa.

Las referidas empresas de propiedad cooperativa han de ser de propiedad y administración local. Tienen el sentido de remplazar las mencionadas patologías y se convertiría en la mayor parte de la economía proutista. De acuerdo con Maheshvarananda, éstas transformarían radicalmente las relaciones y lucha de clases y generarían nuevas perspectivas de clase.

Maheshvarananda, tanto como Wolff, Schweickart, y Alperovitz, cree que la actividad necesaria para la democratización del área de trabajo y la economía ya está desarrollándose. Maheshvarananda ofrece muchos ejemplos existentes de empresas proutistas. La mayoría de ellos son los mismos que los discutidos por Schweickart y Alperovitz, incluyendo la cooperativa de Mondragón en España y la de Evergreen en Cleveland. Sin embargo, Maheshvarananda también ofreció detalles extensos de cooperativas en Venezuela, donde él ha fundado el Instituto Venezolano de Investigación de Prout.

Adicionalmente a reparar las patologías sociales del capitalismo, explica cómo el proutismo promueve el ocio, la espiritualidad y una nueva ética humanista. Él además insiste en que una transformación lejos del capitalismo tiene la urgente necesidad de producción ambiental y de una nueva revolución agraria para salvar al planeta y a la vida humana. En este sentido, Maheshvarananda es por mucho más ambicioso que Wolff, Schweickart, y Alperovitz, y ha de ser con certeza más controversial por los teóricos y activistas de izquierda.

Wolff, Schweickart, y Alperovitz han desarrollado modelos de EATs, democracia económica y empresas propiedad de trabajadores como realidades emergentes, pero han dado menos idea de las metas en plazos mayores. Maheshvarananda tiene en mente una alternativa al capitalismo en el largo plazo. Requiere no solamente la transformación del lugar de trabajo, sino también transformaciones en la dimensión política. Por un otro lado, se puede decir que su visión es con mucho más remota, mientras que por el otro lado una vez que la transformación del lugar de trabajo cambie, las consecuencias pueden ser masivas y repentínas. Por esta razón, la perspectiva de Maheshvarananda puede ser entendida en términos altamente prácticos y puede ser vista como complementaria de los trabajos de los otros tres. Sin duda es así que el penúltimo capítulo de su libro se titula “Una llamada a la acción: Estrategias para la implementación de Prout”. En su último capítulo “Una conversación con Noam Chomsky”, discuten la importancia del Movimiento de los indignados, levantando la consciencia de resistencia, extendiendo la democracia y las cooperativas así como limitando la acumulación de riqueza al interior del continente americano.

Claramente estos cuatro pensadores revolucionarios creen que el tiempo para la transformación de la sociedad es ahora, el tiempo para democratizar el espacio de trabajo es ahora, el tiempo para reconocer CANOESA y de dejar que muera el capitalismo es ahora. Estos libros son un llamado por y para la acción. Su llamado a la acción es radicalmente consistente con las teorías sistémicas del capitalismo, y con el entendimiento del estsdo normal del capitalismo de estancamiento, colapso financiero periódico y sufrimiento del trabajador individual. Aunque sin duda habrán desacuerdos en las explicaciones de las crisis cuádruple del capitalismo global y en los modelos de sociedades alternativas al sistema actual CANOESA, ¡no hay lugar para proclamar NOHA!

Notas

1 Rupert Neate , “Queen Finally Finds Out Why No One Saw the Financial Crisis Coming,” The Guardian, December 13, 2012, http://theguardian.com; Sam Greenhill, “‘It’s Awful–Why Did Nobody See It Coming?’: The Queen Gives Her Verdict on Global Credit Crunch,” MailOnline, November 5, 2008, http://dailymail.co.uk.

2 Para una lista, aunque incompleta, ver Tracy Alloway, “Who Saw It Coming and the Primacy of Accounting,” FT Alphaville, July 13, 2009; Hans G. Despain “Book Review of Foster and Magdoff, The Great Financial Crisis,” Journal of Economic Issues 42, no. 4 (December 2009): 1075–77.

3 Ver Hans G. Despain, “Economic Policy and the Rise of Global Violence and Terrorism,” The Humanist: A Magazine for Critical Inquiry and Social Concern, July 2004, 26–30.

4 Gar Alperovitz, America Beyond Capitalism: Reclaiming Our Wealth, Our Liberty, and Our Democracy (Takoma Park, MD: Democracy Collaborative Press, 2011), 50.

5 Joseph E. Stiglitz, The Price of Inequality: How Today’s Divided Society Endangers Our Future (New York: W.W. Norton, 2012); James K. Galbraith, The Predator State: How Conservatives Abandoned the Free Market and Why Liberals Should Too (New York: Free Press, 2008).

6 Richard D. Wolff, Democracy at Work: A Cure for Capitalism (Chicago: Haymarket Books, 2012), 149.

7 David Schweickart, 
After Capitalism (New York: Rowman & Littlefield, 2011), 152, 105; Dada Maheshvarananda, Después del capitalismo: democracia económica en acción (San Germán, Puerto Rico: InnerWorld Publications, 2013), 86.

8 Sobre desigualdad política, ver Stiglitz, The Price of Inequality. Además para aun un mejor argumento ver Larry M. Bartels, Unequal Democracy: The Political Economy of the New Gilded Age (New York: Princeton University Press, 2008). La tesis principal de Stiglitz, The Price of Inequality, es la búsqueda de la renta; ver capítulo 2. Además ver Barry C. Lynn, Cornered: The New Monopoly Capitalism and the Economics of Destruction (Hoboken, NJ: John Wiley & Sons, 2011) para encontrar docenas de ejemplos de cómo las empresas oligopólicas sustituyen las limitaciones del mercado y usan su tamaño, recursos vastos e interminable poder politico para controlar y dirigir prácticamente toda industria de los EE.UU., reestableciendo de manera efectiva el monopolio de poder existente en el feudalismo del siglo XVI. Respecto al “estado depredador” ver Galbraith, The Predator State.

9 David Schweickart, After Capitalism (New York: Rowman & Littlefield,2011), 5.

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