El éxito silencioso de las cooperativas en Venezuela

por Dada Maheshvarananda

CECOSESOLA

Reunión de CECOSESOLA

Solidaridad, cooperación y el empoderamiento comunitario son valores socialistas promovidos por la Revolución Bolivariana en contraste a los de individualismo y egoísmo promovidos por los grandes medio de comunicación corporativos. Las cooperativas están silenciosamente transformando los valores de las personas en Venezuela – y el resto del mundo – a pesar de haber sido mayormente ignoradas en los medios de comunicación y por los líderes políticos.

La Alianza Internacional de Cooperativas define a las cooperativas como “una asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para cumplir con sus metas y necesidades económicas, sociales y culturales mediante una empresa de posesión común y democráticamente controlada.” Cooperativas de trabajadores desarrollan confianza, solidaridad y compañerismo.

Ya que las cooperativas promueven valores socialistas, no es extraño que el gobierno Bolivariano promovió las cooperativas en Venezuela; lo que sorprende es que actualmente no lo hace.

Antes de que el presidente Hugo Chávez tomase el mandato en febrero del 1999, habían 813 cooperativas registradas en el país con un total de 230.000 miembros. La mayoría de estas cooperativas aún están activas, fuertes y resistentes ya que fueron creadas independientemente de apoyo o financiamiento gubernamental. La más fuerte de estas es CECOSESOLA (Central Cooperativa de Servicios Sociales de Lara). Establecida en 1967, la cooperativa alimenticia consiste de 538 miembros-trabajadores que venden a 60.000 clientes cada semana en tres sucursales de la ciudad de Barquisimeto. Aunque sus precios son en promedio 30 por ciento menos que en los supermercados comerciales, sus ventas anuales exceden los US$20 millones. Esta operación empresarial increíblemente sofisticada no cuenta con jefes ni gerentes, los trabajadores alternan trabajos, y todos reciben el mismo sueldo. La red también cuenta con cooperativas de ahorro y crédito, una clínica de salud con tratamientos convencionales y terapias alternativas, y una red de funerarias cooperativas.

La Ley de Cooperativas del 2001 fue escrita por expertos en cooperativas, estableciendo la cantidad mínima de miembros a cinco e instruyendo al gobierno que de preferencia a las cooperativas al otorgar contratos. El presidente Chávez comenzó a enfatizar las cooperativas de gran manera luego del golpe de estado fallido de abril del 2002 para llevar la propiedad a titularidad y manejo colectivo. Su programa de capacitación laboral que enseñaba capacidades ocupacionales a los desempleados – Misión Vuelvan Caras – incluía educación sobre cooperativas en cada curso, y los instructores animaban a todos los egresados a establecer una. El registro de cooperativas se hizo gratuito, las cooperativas fueron exentas de impuestos de renta y se les hicieron disponibles préstamos de micro-crédito.

CATURVEN

Miembros de CATURVEN, desde la izquierda: Jhonny Volcan, Lisset Reyes y Franklein Rodriguez. Foto: Tsutomu Yoshihara

CATURVEN es una cooperativa con mucho éxito actualmente que fue establecida como parte de la campaña del 2002. Provee mantenimiento a la maquinaria pesada de Caterpillar Inc., la mayor manufacturera de equipamiento para remoción de tierra y minería en el mundo. Cuenta con 38 miembros, 40 por ciento de ellos mujeres, que expresan su gran felicidad de ser miembros de una cooperativa que paga buenos sueldos para todos – con menos de dos veces la diferencia entre los sueldos más altos y más bajos. Operan en gran Caracas y forman parte de la Alianza Estratégica de Solidaridad, una red de 17 cooperativas con un total de 986 miembros que brindan servicio a la maquinaria pesada de Caterpillar en todo el país. En una entrevista con un equipo del Instituto Venezolano de Investigación de Prout, Lisset Reyes confesó – y sus colegas consintieron – que el único verdadero desafío que afrentan como cooperativa es que les demora un poco más tomar una decisión. Pero ninguno de ellos cambiaria sus reuniones semanales por un lugar de trabajo autocrático.

Durante seis años, desde el 2002 al 2008, el gobierno invirtió mucho en su campaña para formar cooperativas. SUNACOOP, la Supervisión Nacional de Cooperativas, que lideró la campaña gubernamental se enfocó en proveer educación básica y el registro formal de cooperativas. El resultado fue la espectacular creación de más de 280.000 cooperativas registradas; si bien muchas de estas nunca comenzaron operaciones o fracasaron. Para entender por que esta gran inversión fracasó en generar fuertes cooperativas, debemos mirar a factores claves para su éxito.

Como sería esperado, las claves para el éxito en una empresa también se aplican a cooperativas: debe haber verdadera demanda del producto o servicio; el planeamiento debe ser completo y realista; y la empresa debe ganar dinero. Además, al ser empresas locales de dueños y administración colectiva, también requieren buena comunicación entre sus miembros, contabilidad transparente y apoyo comunitario.

La honestidad también es crítica para el éxito. Le pregunté a algunos trabajadores de CECOSESOLA si tenían problemas de robos. Se rieron y explicaron que por la naturaleza de sus grandes operaciones hay situaciones en las que el dinero es contado sin supervisión; en una sociedad pobre, la tentación siempre está presente. Cada año entre cinco o seis fuera de más de quinientos miembros son encontrados robando dinero; la asamblea general entonces decide de manera colectiva si deben ser expulsados de la cooperativa. El presupuesto anual también incluye una pérdida de un uno por ciento debido a robos, si ultrapasa ese monto, el resto es quitado de los bonos que reciben los miembros a fines de año. Los trabajadores destacaron que todos los supermercados comerciales en la zona incluyen una pérdida del cinco por ciento debido a robos, así que en comparación les está yendo muy bien.

En el 2006 SUNACOOP realizó un “censo” para contar cuántas cooperativas habían activas – fueron decepcionados al encontrar que debido a falta de entrenamiento, supervisión carente y falta apoyo secundario tan sólo alrededor de 50.000 cooperativas estaban funcionando. Aunque esta cifra representaba la mayor cantidad en un país después de China, las próximas elecciones presidenciales trajeron con ellas ataques de los medios de comunicación en oposición, que promulgaron “¡Venezuela es un cementerio de cooperativas!”

Esta dura crítica sobre el alto nivel de fracasos en las cooperativas registradas llevaron a que el presidente Chávez cambiase la estrategia del gobierno, de cooperativas a ‘empresas socialistas’ y fabricas recuperadas por trabajadores. De esta manera, el gobierno paga los sueldos, pero mantiene la posesión, y puede garantizar que la empresa no cerrará.

Luis Delgado.

Luis Delgado. Foto: Tsutomu Yoshihara

Luis Delgado de la Cooperativa Gestión Participativa era el Superintendente Nacional Venezolano de Cooperativas desde 1975 a 1979. Él nos comentó, “Creo que la campaña del gobierno tuvo un eco, ya que una vez que el gobierno dejó por completo de promover cooperativas en el 2008, otras 40.000 fueron registradas. ¿Por qué la gente está formando cooperativas ahora? Primero, porque más del 50 por ciento de la economía está en el sector informal. Si la gente no está empleada por una empresa privada o el gobierno, necesitan hacer algo para sobrevivir. Muchos venezolanos sienten mayor seguridad cuando trabajan juntos que cuando lo hacen solos”.

La segunda razón que nuevas cooperativas están siendo registradas es que la gran mayoría de venezolanos de clase media y baja han, en alguna u otra ocasión participado en una SAN, una BOLSA o un SUSU. Estos son tres nombres para la misma cosa, un sistema donde diez amigos acuerdan contribuir a un fondo una cierta cantidad semanal por diez semanas, y el monto es distribuido a cada uno de los miembros en rotación. Este método colectivo de ahorros ayuda a familias pobres a ser firmes y auto-disciplinadas en “ahorrar” dinero y no gastarlo, hasta que reciban un alto monto que pueden utilizar para comprar algo caro que normalmente no podrían pagar. Ningún contrato es firmado, y el organizador de la SAN siempre es el último miembro en recibirlo. Millones de venezolanos han participado en esta simple operación comunitaria cooperativa, así que tienen una buena idea de que cooperativas pueden funcionar aún sin apoyo financiero.

Delgado dijo, “Un investigación realizado en el 2005 por el Centro Gumilla, un centro jesuita, mostró que el 80 por ciento de cooperativas operando en Venezuela no reciben ningún apoyo financiero del gobierno. Esta es una situación en la que recibir dinero del gobierno parece tener un efecto negativo en la fuerza y determinación de los trabajadores de cooperativas”.

SUNACOOP no ha realizado un censo de seguimiento y no tiene cifras desde el 2008 sobre cuantas cooperativas están operando en Venezuela. Delgado, comparando todos los cálculos de diferentes fuentes, cree que la cantidad es de aproximadamente 90,000, con más de un millón de miembros. La economía solidaria venezolana de cooperativas es una gran fuerza en la potenciación comunitaria que está llevando los valores de la gente desde el egocentrismo hacia trabajadores por el bien de todos.

Dada Maheshvarananda es el director del Instituto Venezolano de Investigación de Prout y el autor de Después del Capitalismo: Democracia económica en acción.

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