“Tendencias económicas hacia el trato ético a los animales” por Sandra Castillo

Sandra Castillo Castro
“Tendencias económicas hacia el trato ético a los animales” por Sandra Castillo Castro, UCV ante la Organización de Estados Americanos (OEA), y miembro del Comité de Asesores Económicos de AnimaNaturalis Internacional, y Luis Verdú Brito, presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Economía de la UCV. Ver el video. Escuchar aqui: Audio de ponencia de Sandra Castillo Castro y Luis Verdú Brito. – Descargar su presentación de Powerpoint. – Read English translation.

[Ponencia en la Primera Conferencia Global de PROUT en Venezuela, “Construyendo una Economía Solidaria basada en la Ética y la Ecología”. 7 a 9 de Julio de 2011, Parque Central – Sala 1, Caracas]

Sandra Castillo Castro: Hola, buenos días. Muchísimas gracias por su asistencia. Luis y yo quisiéramos empezar nuestra ponencia con un pequeño ejercicio de visualización. Nosotros quisiéramos que todos ustedes ahorita se imaginaran en un vagón del metro a una hora de alta concurrencia, el aislamiento, el calor, la angustia y la ansiedad los acompaña. La espera de la parada se hace insoportable. De repente el tren se para en su estación y con mucha dificultad usted logra atravesar a otras personas que están en el mismo estado que usted, logra por fin encontrar aquella salida que lo lleva a respirar un aire menos denso, calmo, que lo transporta nuevamente a su realidad tranquila y amplia.

Ahora, imagínese que vive constantemente en este estado de angustia, hacinado, con poca luz, con poca o casi nada de agua. Sabe que el tren nunca se parará en la estación correspondiente. Sabe que nunca se bajará para poder darle continuidad a su vida.

Usted se encuentra ahora en el estado, en la posición de la cual millones de animales viven en este mismo instante, en granjas para comidas, en granjas peleteras, en laboratorios de experimentación y en redes pesqueras. Ellos no tiene una estación en donde bajar, ellos no saben a dónde van a llegar con el tren, solo saben que en algún momento será el turno de ellos para encontrarse con su destino, nuestra comida, la de ropa que vestimos o el maquillaje que usamos.

Esta reflexión ha llevado mucha gente a tomar conciencia del daño que le está haciendo al planeta y a sí mismo; cada día las tres “R” se hacen más evidentes en el mercado. Los consumidores están presionando para la reducción de la cantidad de animales utilizados para la producción de bienes o para el entretenimiento. El refinamiento de las legislaciones o normas que deben seguir las industrias y el reemplazo de las técnicas de experimentación y de las materias primas provenientes de animales

A pesar de que entes gubernamentales como la Organización Mundial de la Salud han establecido ciertos principios de cómo debería de tratarse a un animal en granjas y laboratorio de investigación, siguen tratando a los animales como simples objetos de producción que sienten ciertamente, pero que son útiles para la humanidad y que deben ser tratado como tal. Pero ¿que utilidad podrían tener si el 90% de los experimentos con animales no se pueden extrapolar a los humanos? ¿Cuando el 30% de los gases invernaderos provienen de las industrias ganaderas? ¿Cuando 3.3% toneladas de alimentos se usan para alimentar a los animales de un solo abrigo de visón?

La racionalidad del individuo, que en este caso es el individuo consumidor, es uno los axiomas fundamentales de donde se basan las teorías económicas. Esta ha evolucionado a través de los tiempos, y ahora el consumidor es un ser mucho más consciente de las acciones que toma, de los productos que usa, de la ropa que viste y de la comida que lleva a su mesa.

Los consumidores se han vuelto mucho más exigentes con una ética social y animalista que no dudan a poner en práctica al momento de su elección de canasta de bienes. Esto ha presionado a las empresas a evolucionar para garantizar satisfacer las necesidades y las nuevas exigencias que poco a poco irán transformando el mercado. La tendencia es buscar el equilibrio entre el desarrollo de los procesos económicos y la conservación del medio ambiente, pues poco a poco se está entendiendo que el desarrollo económico basado en la destrucción ambiental, produce pérdidas económicas y sociales.

Luis Verdú Brito

Luis Verdú Brito: Efectivamente el desarrollo económico basado en la destrucción del ambiente, no puede producir ningún beneficio. La obtención del beneficio es lo que se nos ha enseñado a los economistas en todas la escuelas de economía alrededor del mundo; se debe obtener beneficios, pero ¿tener beneficios a partir de qué? ¿Obtener beneficios a partir de la crueldad del animal, obtener beneficios a partir de la degradación de nuestro medio ambiente? Por esto es que siempre se ha tenido en cuenta que nuestro principal patrimonio económico es la diversidad biológica; eso siempre se ha sabido pero siempre hemos amenazado la diversidad biológica, siempre le hemos atacado y hoy día nos estamos dando cuenta que la estamos acabando. Por esta razón como ya nos había comentado nuestra compañera Sandra, el mercado, las personas, nosotros, los individuos, ya estamos ejerciendo presión. Una presión que se muestra muy chiquitita ahorita en las estadísticas, pero que ha ido creciendo con el pasar de los años y que esperamos lo siga haciendo.

Hoy día tenemos un mercado amplio de más de 6 mil millones de personas que están buscando satisfacer sus necesidades a partir de productos, de productos que vienen de esa cruel animal, de a partir de productos que vienen de la amenaza a nuestra diversidad biológica. Pero también ha surgido un mercado que busca un trato ético a los animales, ha surgido un mercado que busca la preservación de la biodiversidad, ha nacido un mercado que es consciente con el medio ambiente. Ese mercado hoy en día es aproximadamente 400 millones de vegetarianos alrededor del mundo. Estos 400 millones de vegetarianos representan aproximadamente un 8% de la población mundial, un 8% que hoy día está comprometido con un uso consciente, con un buen uso de nuestros recursos naturales. Pero esto no se queda acá, un 8% es vegetariano pero tenemos dentro de los consumidores un 33% de ellos que afirman leer las etiquetas para darse cuenta si el producto está libre o no de crueldad animal, para ver si el producto es reciclable, no solo si es reciclable, sino también además es reciclado, es un 33% de consumidores que se están comprometiendo a cada vez más con ética hacia los animales y con la conservación de nuestro ambiente.

También aparte de esta presión que se ha venido dando poco a poco o a través del mercado, tenemos la responsabilidad empresarial que es lo que se ha venido generando a nivel de la oferta del otro lado del mercado. En esta responsabilidad empresarial se puede notar la tendencia hacia el trato ético de los animales cuando vemos normas como las ISO 26000. La ISO 26000 es una norma que busca mediar o normar, valga la redundancia, toda lo relacionado con la responsabilidad social de las empresas. Esta responsabilidad empresarial, o esta responsabilidad social de las empresas, no solo está vinculada a sus trabajadores, no solo está vinculada a sus empleados y proveedores, no, esta responsabilidad empresarial también está vinculada al medio ambiente, también está vinculada a la ética animal.

Por esto es que durante la octava plenaria para el desarrollo de la norma ISO 26000, celebrado en el año 2010 en Dinamarca, el bienestar animal fue el tema que recibió mayor apoyo por parte de los países participantes para hacer incluido explícitamente en esta norma. Además, dentro del apartado de principios de la responsabilidad social el bienestar animal es considerado como parte de la conducta ética. A través de esta norma podemos darnos cuenta que hay una tendencia que se ha dado un paso adelante a ofrecerle un trato ético a nuestros animales, que se ha dado un paso a delante en la defensa de nuestra biodiversidad y que se ha dado un paso adelante en la conservación de nuestro ambiente.

En este sentido el equipo económico de Anima Naturalis ha identificado ciertas tendencias económicas a nivel global que se pueden volcar, y que de hecho cada uno de nosotros como individuo podemos potenciar para dirigirlas a un trato más ético hacia los animales. Estas tendencias económicas que hemos identificado son: la disminución de costos, los mercados compartidos, la supresión de déficits y la promoción de actividades rentables. En cuanto a la disminución de los costos sabemos alrededor del mundo que todas las compañías privadas están buscando disminuir sus costos para aumentar la obtención de beneficios; efectivamente el equipo de Anima Naturalis ha notado que sí se pueden disminuir los costos a partir de un tarto más ético a los animales y se pueden disminuir los costos a partir, del respeto a la biodiversidad del planeta. Esta disminución de costos se puede realizar a través de dos factores: en principio la eliminación de intermediarios especulativos y el segundo factor es la supresión de la experimentación con animales.

En cuanto a la eliminación de intermediarios especulativos estamos acostumbrados a una cadena que produce granos para alimentar al ganado o animales para luego alimentar a humanos. Si de esta cadena logramos suprimir uno de esos eslabones y logramos que estos granos alimenten directamente a los humanos, podríamos realizar una gran disminución de costos y podríamos lograr disminuir los precios de los alimentos que hoy día se encuentran tan altos. Así podemos ver que en la producción de maíz por ejemplo: un 70% está destinado al consumo de animales beneficiados, mientras que solo un 30% está destinado al consumo humano. Caso más dramático se da con la producción de avena, donde un 95% es para los animales beneficiados y solo un 5% para el consumo humano.

La producción de soya: un 80% va para consumo de animales beneficiados y solo un 20% va para el consumo humano. Estos datos se refieren solo a los granos utilizados para alimentos, para alimentar, pera sí acá agregamos los granos que son utilizados en biocombustibles vemos que estas cifras son mucho más dramáticas, y que el ser humano se está alimentando cada vez menos.

En cuanto a la experimentación con los animales se pueden disminuir los costos al señalar que estas pruebas son totalmente ineficaces. Acá tenemos una cita del Director del Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU, el Dr. Richard Klausner, que ha afirmado que la historia de la investigación del cáncer ha sido la historia de curar el cáncer en el ratón. Hemos curado de cáncer a ratones durante décadas y simplemente no funciona en los seres humanos. Acá se están gastando recursos económicos en experimentar con animales, pero no solo se están gastando recursos económicos, se está utilizando la vida de estos animales para experimentos que sencillamente no funcionan para nada y que no han funcionado para el ser humano.

La segunda tendencia identificada por el equipo de Anima Naturalis fue la de los mercados compartidos. En los mercados compartidos tenemos algunos factores, en principio la equidad. Nosotros venimos de producir granos para alimentar animales como ya lo había dicho, que comerán unos pocos humanos, la tendencia es producir granos para que muchos coman: esa es la verdadera equidad. La verdadera equidad es que todos los humanos tengamos la oportunidad de alimentarnos no que muchos animales se alimenten para alimentar a unos pocos humanos. El segundo factor de los mercados compartidos es el aprovechamiento de los recursos locales.

Acá queremos hablar de los mono-cultivos. Los monos-cultivos afectan y atentan contra la biodiversidad. Estos arrasan con celdas y bosques para la producción de un único producto. La tendencia es el aprovechamiento de los recursos en su justa medida, el aprovechamiento de la tierra de lo que nos ofrece la tierra en su justa medida sin sobre explotarla, sin acabar con la biodiversidad biológica produciendo únicamente lo que la naturaleza nos ofrece sin abusar de su bondades. Eso es lo que queremos con una aprovechamiento de los recursos locales.

El tercer factor es un proceso simbiótico con la oferta. La tendencia que se observa y que podemos potenciar es a la producción endógena de bienes que esto conllevará a un proceso de intercambio inter-regional solidario que garantizará la satisfacción de las necesidades de los individuos. Podemos ver que la oferta no tiene que venir de una sola región. Si nosotros diversificamos y podemos producir los productos en distintas regiones, a través del intercambio solidario, podemos satisfacer la demanda de todos los consumidores.

Y el cuarto factor es la ampliación de los mercados. La ampliación de los mercados está justamente vinculado a los tres factores anteriores, luego de lograr la equidad, luego de lograr un aprovechamiento de recursos locales y un proceso simbiótico en la oferta vamos a lograr una ampliación del mercado que va a otorgamos la oportunidad de realizar un intercambio solidario de bienes que dé acceso a los productores pequeños, a los pequeños agrícolas, a los productores agrícolas pequeños y medianos, a acceder al mercado con el fin de ofrecer los productos agrícolas a un precio justo libre de intermediaciones.

La tercera tendencia que observó el equipo de Anima Naturalis es la supresión de déficits. Es bien sabido que alrededor del mundo existen o hay una crisis económica, crisis que se ha notado en Europa, que se ha notado en los EEUU, y que se ha notado acá en Latinoamérica. Podemos ver un ejemplo de cómo podemos suprimir ese déficits. Veamos los subsidios para producción de alimentos de los EEUU: un 62% va para la carne y productos lácteos que solo pueden consumir unos pocos. Si nosotros lográramos suprimir parte de esos subsidios tendríamos millones y millones, decenas de millones de dólares que podrían ser utilizados para la producción agrícola y que además podrían satisfacer no solo la demanda de los EEUU sino que podrían satisfacer la demanda de alimento de gran parte del mundo.

La última tendencia que notó el equipo de Anima Naturalis fue la promoción de actividades rentables. Estas actividades rentables alrededor del mundo hemos notado un crecimiento de empresas orientada al trato ético. ¿Por qué? Porque el consumidor lo está exigiendo. Poco a poco el consumidor se está dando cuenta de que no puede acabar con el planeta tierra porque es el único planeta que tenemos y en este sentido las empresas están orientadas al crecimiento a partir del trato ético de los animales. En este sentido el trato de los animales puede ser utilizado como un indicador económico de las naciones. Acá podemos ver que se puede ser utilizado como indicador el número de centro de fauna silvestre, el número de centro de fauna doméstica, el número total de animales usados para los experimentos y pruebas de laboratorios, el nivel de alteraciones genocidas del agua producidas por la zona industriales y el nivel de utilización productos de sustancias no biodegradable. Esta es la tendencia económica y esta es la tendencia que nosotros como consumidores debemos potenciar. Muchísimas gracias por su atención.
Preguntas y respuestas: leer la transcripción, o escuchar el audio.

 

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